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Una lección de civismo
22/05 · 21:35 · Gema Freire
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José Luis Barragán junto a su moto, enseña las bolsas que ha recogido él solo. · Autor: IJ Poveda |
Son las cinco de la mañana, y José Luis Barragán, un gaditano de 54 años no puede conciliar el sueño. No es por un problema de insomnio. En su memoria han quedado las imagens de los últimos días que ha ido a pescar y que le impiden descansar a pierna suelta. Finalmente decide dar el paso, plantar cara y dirigirse con su motocicleta de nuevo a la zona cero de sus pesadillas, el espigón de Elcano, en plena entrada, o salida de la ciudad, según se mire. Pero esta vez no lleva la caña de pescar entre sus manos para disfrutar de su afición. Esta vez acude acompañado de decenas de bolsas de basura.
Ante la mirada atónica del resto de pescadores, algunos de ellos ya conocidos, que a las 5.30 horas se encontraban en el dique, José Luis entró con sus bolsas dispuesto a barrer todo lo que se encontrara a su alcance, “pero aquí hace falta un regimiento de personas para limpiar esto”, fue lo primero que pensó. Pero lejos de amilanarse, se remangó la camisa, dobló los riñones y comenzó a dar sin quererlo un lección de civismo y respeto a su ciudad.
Y así empezaron a correr las horas, y a llenar las alforjas, aunque no de riqueza precisamente. A la hora del recreo, o del desayuno, a las once de la mañana, paró y fue entonces cuando cayó en la cuenta de todo lo que había sido capaz de recoger él sólo, sin la ayuda de ninguno de los compañeros que lo miraban y hacían comentarios a su alrededor. El balance de su actuación, catorce bolsas de basura a rebosar de residuos.
José Luis tiene claro que la basura es generada por “todos los que venimos a pescar”, por lo que su recogida no debe depender de los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Cádiz ni de la Autoridad Portuaria. “Es una cuestión de ser consciente de que hay que cuidar esto, y de que si queremos seguir teniendo sitio donde pescar tenemos que cumplir con la parte que nos toca”, expresa convencido.
El pescador asegura que Cádiz es un paraíso para este colectivo, por su tranquilidad, sus paisajes y la calidad del pescado, “y por eso tenemos que mantenerlo, porque es una manera de atraer este turismo, ya que no hay que olvidar que hasta aquí se desplazan aficionados de distintos lugares de la provincia e incluso de fuera de ella”.
José Luis no se considera un héroe, aunque sí le gustaría que otros compañeros le siguieran. No es la primera vez que agarra sus cosas y se va a hacer un lavado de cara a las distintas zonas pesqueras de la ciudad en la medida de sus posibilidades. “Y pienso seguir haciéndolo, con el objetivo de dejar de ser un bicho raro y que los demás empiecen a verlo como algo normal. Si cada uno recogiera lo suyo no tendría que llegar a este extremo”.
Según Barragán “no se puede estar pidiendo recursos constantemente a las administraciones sin poner nada de nuestra parte. Para recoger, antes hay que arriar la carná”.
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